
También hubo otra
situación que fue causa de gran abnegación para Margarita. Se trataba de una
natural repugnancia que tenía toda la familia de Margarita hacia el queso. Era
tanta la aversión que tenían al queso, que el hermano de Margarita le pidió
expresamente a las hermanas que no le obligasen a Margarita jamás el tener que
comerlo. Pero ya en el convento, se dio todo lo opuesto. Margarita, por
obediencia tenía que comer queso. Al principio no podía por las nauseas que le
daban y salía corriendo. Pero le suplicaba a su Señor que le ayudase ya que
ella no quería ser diferente de las demás en nada. Con gran esfuerzo de su
parte, Margarita logró comer queso. Cosa que ofreció como sacrificio por mas de
diez años.
Otra dificultad
para Margarita fue el hecho de su propia vida tan sobrenatural. Pues sus
superiores le indicaban que esas formas de espiritualidad no iban con el
espíritu de la Visitación. Miraban con recelo sus experiencias como sujetas a
la ilusión y al engaño. Y así dudaban sus superioras el permitir que Margarita
hiciese sus votos de profesión y le mandaron que le pidiese al Señor que la
hiciese útil a la santa religión por la práctica exacta de todas las
observancias. Esto Margarita lo llevó al Señor y el le respondió:
"Di a tu
Superiora que te haré más útil a la religión de lo que ella piensa; pero de una
manera que aún no es conocida sino por Mi. Y en adelante adaptaré mis gracias
al espíritu de la regla, a la voluntad de tus superioras y a tu debilidad, de
suerte que has de tener por sospechoso cuanto te separe de la práctica exacta
de la regla, la cual quiero que prefieras a todo. Además, me contento de que
antepongas a la mía, la voluntad de tus superiores, cuando te prohibe ejecutar
lo que te hubiere mandado. Déjales hacer cuanto quisieren de ti: Yo
sabré hallar el medio de cumplir mis designios, aun por vías que parezcan
opuestas y contrarias. No me reservo sino el dirigir tu interior y
especialmente tu corazón, pues habiendo establecido en él, el imperio de mi
puro amor, jamás le cederé a ningún otro."

La Madre
Superiora quedó contenta con la respuesta del Señor recibida por Margarita y a
esta se le abren las puertas para hacer su voto de profesión el 6 de
noviembre, de 1672. El Señor por su parte cumplió plenamente su promesa, pues
El se encargó de trabajar fuertemente en purificar y transformar su corazón en
un corazón semejante al suyo.
El sacerdote al
celebrar su profesión dijo: "Jesucristo te iluminará. Ve delante
por las sendas del justo, como la aurora resplandeciente...!"
Escribió Santa
Margarita ese día por la tarde: "Yo vil y miserable criatura,
prometo a mi Dios someterme y sacrificarme a todo lo que pida de mi; inmolando
mi corazón al cumplimiento de todo lo que sea de su agrado, sin reserva de otro
interés mas que de su mayor Gloria y puro amor, al cual consagro y entrego todo
mi ser y todos mis momentos.
Fuente: www.corazones.org